Eran las ocho de la tarde y la noche caía a plomo sobre la calle, espesa, fría. Las farolas ya estaban encendidas, alumbrando las aceras y los pocos valientes que aún paseaban escondían sus rostros tras sus bufandas y los cuellos de sus abrigos. Ni tan siquiera brillaba la luna en el negro firmamento. Unos pocos copos de nieve golpearon el cristal a través del cual Nadia observaba el exterior. Sólo una vela alumbraba la sala. Rodeada de oscuridad, esperaba.
Se habían conocido en noviembre. Desde la primera vez que le vio, supo que sería especial. Tenía los ojos del color del regaliz y las pestañas curvadas. Sus labios eran tiernos y firmes, sus manos, suaves y posesivas, su voz, grave y envolvente. Ese martes habían descubierto cuán temerarias podían ser las yemas de sus dedos, cuán atrevidas podían ser sus palabras y cuán irresistible era el deseo. Se consumieron hasta el amanecer.
El simple recuerdo hacía que se estremeciera. Quizás por eso apuraba con nerviosismo la taza de chocolate, y tal vez esa fuera la razón por la que permanecía, sola y en silencio, escrutando la noche de enero. Decidió vestirse aunque bien sabía que, en cuanto él llegara, sus prendas no durarían mucho sobre su cuerpo.
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| Sin Título, Chema Madoz |
Encendió la luz y se desnudó. Con ojo crítico, registró su armario mientras llenaba una copa de vino tinto y se la llevaba a los labios. Estaba abrochándose el vestido cuando sonó el timbre.
-Hola-dijo él. Su piel estaba helada, pero sus iris ardían.
-Hola-dejó la copa sobre la mesa. Lentamente fue desprendiéndole de su chaquetón, botón a botón. Tras el abrigo sucumbió la camisa, dejando al descubierto su pecho caliente, palpitante. Él la agarró de las muñecas y clavó su mirada en la de ella.
Se devoraron a besos. Sólo hablaba la lujuria. El vestido de Nadia cayó al suelo, y su cuerpo fue cubierto rápidamente por el de él. No importaba nada más, sólo estaban sus sensaciones, los latidos desbordantes de dos corazones al son de uno, sólo ellos dos, desnudos, su tacto ávido y el calor de un dormitorio en la noche más fría de invierno.

Hola!
ResponderEliminarYa parecere una loca de las que salen por doquier, pero me fije en tu perfil y vi el link... asi que aqui me tienes.
Me gusta. Me gusta y mucho lo que escribiste. Y claramente, me dejas en ascuas sobre que sucedera luego (historia planeada o no, debes darle una segunda y final parte *si, si es una exigencia XD*)
Un beso enorme.
P/D Gracias por tu comentario en mi ultima entrada.
¡Hola!
EliminarMe alegra muchísimo ver tu rastro en este blog. Gracias, gracias por comentar y por exponer tu opinión. Lo cierto es que no sabía si hacer de ésta historia un One Shot (relatos de un sólo capítulo, por si no lo sabías), pero sólo con ti comentario me sirve de aliciente para alargarla un poquito más.
Gracias de nuevo por comentar y ánimos. Un beso (: