Había sido breve, intenso. Se habían quemado juntos a una velocidad de vértigo; el problema era que se miraban de forma distinta. Ella le veía como su manzana prohibida, tan atractivo, tan magnético, tan arriesgado... Y se había dejado llevar, y se habría dejado llevar hasta el fin del horizonte con él. Y él... ¿Qué era ella para él? ¿Fue una necesidad, un capricho, un objeto de lascivia? ¿Acaso algo similar al amor?
No sabía nada, ni siquiera si lo que quería era una respuesta. No entendía qué había pasado en aquél tiempo. Todos aquellos besos... ¿habían sido de verdad, habían contado?
Lo único de lo que tenía certeza era de que quería un día más de abrazos, de morirse atrapada en sus ojos, veinticuatro horas de besos desesperados, besos llenos de significado, besos que se clavaran, besos inolvidables, besos amargos y dulces... Besos de despedida.
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| Había ardido y quedado reducido a cenizas. |

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